7.3.12

Las despedidas son esos dolores dulces.


Hace unos días más precisamente el 4 de marzo a las 21.30 perdí a alguien sumamente importante en mi vida,mi abuela. Ver a todos llorando por alguien que ya no esta es de los peores dolores que jamás sentí, y lo peor fue que delante de todos no se me calló una sola lagrima. Porque será que a veces lloramos por cosas tan estúpidas, y cuando nos pasa algo que verdaderamente nos duele, nos lloramos, no reaccionamos, no caemos. Es todo muy loco, puedo decir que soy una mina muy sensible, que todo me hiere, todo me llega de golpe, si, soy maricona, listo lo dije. Pero esto no me llego, no caí, no lo sentí en el momento.
Sus manos siempre estaban calentitas, cuando era chiquita me ayudaba a cruzar la calle, y las sentía asì. Cuando estuvo en el hospital, sin poder ver, solo escucharme, le acariciaba la mano porque era lo único que sentía y también tenia sus manos calentitas. Y al verla morir en su cama, después estar en el sepelio, y tocarle sus manos tan frías, creo que jamás podría describir esa sensación. El cáncer es tan frío, tan duro, tan doloroso, es muerte. Ver como de a poco una persona que amas se va muriendo, es aún doloroso también.
Lo último que comiste fue flan abuela, siempre te gustaron las cosas dulces, como a mi. Te fuiste sin despedirte, sin decir una palabra, te fuiste dulcemente, suavemente, sin avisar. No me extrañes mucho, que esta vida es corta, y nos vamos a volver a encontrar, para tomar mates, hablar mal de mi mamá, pintarnos las uñas, reír, y por supuesto soñar.

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